Oración De Santo Tomás Moro (1477-1535)

Buen Señor, dame la gracia, en todo mi temor y agonía, de recurrir a ese gran temor y a esa maravillosa agonía que Tú, mi dulce Salvador, tuviste en el Monte de los Olivos ante Tu amarga pasión, y en la meditación de la misma, concebir un consuelo fantasmal y un consuelo provechoso para mi alma. Dios Todopoderoso, quítame todas mis mentes vanagloriosas, todos mis apetitos de alabanza, toda envidia, codicia, glotonería, pereza y lujuria, todos los afectos iracundos, todo el apetito de venganza, todo el deseo o deleite del daño de los demás, todo el placer de provocar a cualquier persona a la ira y al enojo, todo el placer de expropiar o insultar a cualquier persona en su aflicción y calamidad. Y dame, buen Señor, una mente humilde, humilde, tranquila, pacífica, paciente, caritativa, bondadosa, tierna y lastimosa, con todas mis obras, y todas mis palabras, y todos mis pensamientos, para que pruebe Tu Santo y Bendito Espíritu. Dame, buen Señor, una fe plena, una esperanza firme y una caridad ferviente, un amor al bien

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