Oración Para El Año Mariano (1987-1988)

Papa Juan Pablo II

Madre del Redentor, en este año dedicado a ti, con gran alegría te llamamos bienaventurada. Para llevar a cabo su plan providencial de salvación, Dios Padre te eligió antes de la creación del mundo. Tú creíste en Su amor y obedeciste Su palabra. El Hijo de Dios te deseó como su Madre cuando se hizo hombre para salvar a la raza humana. Lo recibisteis con pronta obediencia y un corazón indiviso. El Espíritu Santo te amó como su esposa mística y te llenó de dones singulares. Te permitiste ser guiado por su acción oculta y poderosa.

En vísperas del tercer milenio cristiano, te confiamos la Iglesia que te reconoce y te invoca como Madre. En la tierra precediste a la Iglesia en la peregrinación de la fe: consuélala en sus dificultades y pruebas, y haz de ella siempre el signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano.

A ti, Madre de los cristianos, te confiamos

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