Oración Santa Catalina De Siena (1347-1380)

Del Diálogo, Verdad (n. 98)

Oh querida hija a quien tanto amo, tú que eres mi esposa, levántate sobre ti misma y abre los ojos de tu mente. Mírame, infinita bondad, y ve mi indecible amor por ti y por mis otros sirvientes. Y abre el sensible oído de tu deseo. Este es el único camino que veréis y oiréis, porque el alma que no tiene mi Verdad como objeto del ojo de su mente, no puede oír ni conocer mi verdad. Por lo tanto, quiero que te eleves por encima de tus sentidos para que puedas conocer con mayor seguridad la verdad. Entonces te satisfaré, porque estoy complacido con tu deseo y tus preguntas. No es que puedas aumentar mi placer: soy yo quien te hace crecer, no tú a mí. Pero el mismo placer que siento por mi creación me agrada.

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