Reflexión 105: Los efectos de la morada de Dios

¿Qué experimentarías si Dios viviera completamente en las profundidades de tu alma? ¡Paz, alegría y asombro! Y a partir de estos dones, y de la morada de la Trinidad, tendrías coraje ante las dificultades, la fuerza para expulsar el miedo y una defensa impenetrable contra el maligno, contra sus mentiras y sus trampas. No estarás libre de la tentación y el sufrimiento, pero los vencerás ya que solo Dios mora dentro de ti, y Él será tu protección y tu alegría (ver Diario # 480).

¿Ha tomado la Santísima Trinidad la posesión de tu alma? Si es así, no habrá lugar para el pecado o el miedo. Verás los frutos de esta morada en tu vida diaria y estarás en paz. Si no ves a Dios obrando en tu vida de esta manera, invítalo a entrar. Esto no es una invitación de una sola vez; más bien, debe convertirse en su hábito diario y deseo sincero. No te canses de invitar a Dios a morar dentro de ti.

Señor, tu presencia en mi vida es la mayor Misericordia que jamás podría recibir. No hay nada más grande que Tú viviendo en mí. Te agradezco que deseas ser uno conmigo y tomar posesión de mi vida. Me entrego a ti libremente y sin reservas, porque Tú eres mi Dios y mi todo. Jesús, en ti confío.

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