Reflexión 99: El azote del pecado

¿Por qué fue que Jesús sufrió como lo hizo? ¿Por qué recibió una flagelación tan severa? ¿Por qué fue tan dolorosa su muerte? Porque el pecado tiene consecuencias y es fuente de gran dolor. Pero el abrazo voluntario y sin pecado de Jesús del sufrimiento transformó el sufrimiento humano para que ahora tenga el poder de purgarnos y liberarnos del pecado y de todo apego al pecado (vea el Diario # 445).

¿Te das cuenta de que el dolor y el sufrimiento extremos por los que Jesús pasó se debieron a tu propio pecado? Es importante reconocer ese hecho humillante. Es importante ver una conexión directa entre Su sufrimiento y tu pecado. Pero esto no debe ser motivo de culpa o vergüenza, debe ser motivo de gratitud. Humildad profunda y gratitud.

Señor, te agradezco por todo lo que soportaste en tu santa pasión. Te agradezco por tu sufrimiento y Cruz. Te agradezco por redimir el sufrimiento y transformarlo en una fuente de salvación. Ayúdame a permitir que los sufrimientos que sufro cambien mi vida y me limpien de mi pecado. Uno mis sufrimientos con el tuyo, querido Señor, y oro para que lo uses para tu gloria. Jesús, en ti confío.

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